No te extraño a vos, me extraño a mi antes de saber de tu existencia, antes de que invadieras mi corazón a besos, anécdotas y carcajadas. Extraño sentirme viva sin necesidad de conocerte.
La estrella de tipo-G
Si los ojos nunca vieran la forma en que caminamos hacia el sol, ¿quién nos vería?
Nunca cuestiono cómo me mira el sol por la mañana, la forma en que llega a mi piel para hacerla sentir que me pertenece.
Aparece los días en que no me presento yo mismo.
Pero, de nuevo, ¿quién soy yo para juzgarme a mí mismo cuando no sale el sol?
Cuando las nubes preñadas toman su espacio para cubrir el cielo porque el espectáculo debe continuar.
De la misma manera mi alma está ausente pero mi cuerpo está presente.
Nunca cuestiono cómo me besa el sol mientras tomo esas siestas de la tarde, la forma en que me recuerda que hay luz incluso en la oscuridad.
Nunca cuestionaré cómo existe el sol porque eso significaría que estoy cuestionando mi existencia.
Me di la cabeza contra la pared pensando en lo que desató tu partida, de tanto llorar caí en que te di la oportunidad de irte y no lastimarme. Pero vos no sabés querer, solo te gusta romper.
Te extraño, mi extraño amor.
Cada persona se destruye a su manera, unos con alcohol, otros con drogas y la mayoría sólo con sus pensamientos.
Llueve.
Llueve y pienso en vos.
Sin pensar en lo hermoso del clima, sin reaccionar ante la necesidad de salir a jugar en los charcos.
¿Será que te pienso por necesidad?
No creo.
Te imagino junto a mí y creo sentir tus manos enlazadas con las mías…
No. No te necesito.
La próxima dejame, al menos, mis otras pasiones… si vas a irte de mi vida.




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